Lo que se sabe no se pregunta
Mensaje para la reflexión

(Extraído del libro "Lo que todos pueden saber")
"Lo que se sabe no se pregunta"
Òkànràn Sode.
"Todo hay que preguntárselo a Orúnmìlá" dicen la mayoría de los Bàbálawo convirtiendo, esta frase, en la más popular, dentro del ámbito religioso, pero cuan lejos están, la mayoría de los adivinadores (Adifá), de conocer su profundo sentido esotérico. Òrúnmìlá al respecto dice: "Lo que se sabe, no se pregunta".
Qué realmente se le debe preguntar a Òrúnmìlá? No estarán todas las respuestas insertadas en los mitos, fábulas y leyendas? Según cuentan, los viejos sacerdotes, antiguamente, en pleno contexto de un Itán (relatos de la predestinación), se le exigía a cualquier adivino rezar el signo (ésè Ifá) antes de comenzar la interpretación del mismo y, con mayor rigor aún, cuando algunos, de los presentes, iban a indicar los animales e ingredientes para el sacrificio (marcar el ebo). Se cuenta que al difunto Bernabé Menocal, awo Ogbèwèhìn lo apodaron "el tirano del cuarto" por lo exigente que se mostraba para que se cumpliera con esa normativa de Ifá. No cabe dudas de que el hermano Ogbèwèhìn estaba ducho en el sistema de adivinación. Estas exigencias han caído en desuso en la actualidad producto del desconocimiento de los postulados de Ifá.
Todos los mitos, fábulas y leyendas, que componen el cuerpo literario de Ifá, están conformados por una estructura octagonal o sea, sus textos están divididos en ocho partes. Las primeras cuatro son las empleadas, generalmente, para extraer la metáfora y conocer los elementos para el sacrificio que se recomienda. A continuación daré una breve explicación y, para ello, tomaré como ejemplo el Odù Ifá Ògúndá Ìwòrì el cual dice en uno de sus rezos:
Ògúndá alápo Ìwòrì olófa kashapo yoró adífáfún Akàtàmpó ti o nlo si ìjà maa, ó rúbo akúko, eiyele, èja òrò, ofà métà, lopolopo owó.
t. Ògúndá tiene la bolsa, Ìwòrì lleva la flecha y abre el bolso y toma el veneno, lo profetizado por Ifá para la Catapulta cuando fue a continuar la guerra, ella ofreció un sacrificio con gallo, paloma, guabina, tres flechas y una cantidad indefinida de dinero.
En la primera parte se establece el nombre del adivino que representa la metáfora que se debe analizar e interpretar: "Ògúndá tiene la bolsa, Ìwòrì lleva la flecha y abre el bolso tomando el veneno".....
La Segunda parte indica a quien se le realizó la adivinación y nos ayuda a identificar la conducta y los caracteres del personaje que se consulta: "lo profetizado por Ifá para la Catapulta"...
La tercera parte nos indica las intenciones y motivos de la persona que se consulta: "cuando fue a continuar la guerra".....
La cuarta parte nos indica el tipo de sacrificio u ofrenda que se debe realizar: "ella ofreció un sacrificio con gallo, paloma, guabina, tres flechas y una cantidad, indefinida, de dinero"...
Esta última parte se considera de suma importancia por establecer el método resolutivo para la persona que consulta a Ifa. Es muy importante que se conozcan los principios esotéricos de los elementos objetos empleados para el sacrificio. Cada animal sacrificado u objeto ofrecido a las divinidades representan, simbólicamente, una fuerza resolutiva, según su propia representatividad, en el contexto de la Naturaleza. Representa un sacrilegio la violación de estos principios de la magia yoruba ya que, el no tomarlos en cuenta incide, directamente, en la efectividad de los sacrificios.
En la actualidad, la mayoría, obvian estos recursos de la adivinación y preguntan a Òrúnmìlá, arbitrariamente, al punto de forzar las respuestas, por una serie de ingredientes que, muchas veces, no tienen nada que ver con la simbólica yoruba y mucho menos con el poder resolutivo, según la problemática que se cuestiona. Las respuestas para cada pregunta que se le hace a Ifá, ya están escritas, solo se requiere del conocimiento de las mismas. Uno de los postulados de la adivinación de Ifá dice: "El Bàbálawo solo debe llamar la atención de la vida y trabajo del odù en el cielo (el pasado) y decirle, a quien se consulta, que haga lo mismo que el personaje legendario. Si, el que consulta a Ifá, realiza los mismos sacrificios que realizó el personaje legendario, en circunstancias semejantes de hecho, recibirá los mismos beneficios que recibió dicho personaje"
Muchas veces, utilizando el recurso de la adivinación directa a Ifá, se hacen preguntas capciosas que demuestran la incapacidad de comprender los textos sagrados. Por ejemplo, hay quien pregunta: Òrúnmìlá, esta persona puede comer carne de puerco:? Y lanza la cadena divina (òpèlè) dos veces. En el primer lanzamiento aparece el odù Ògúndá Ogbè (Ogundabedé) y, seguidamente, el odù Ògúndá Òfún (Ogundafún). Según el orden jerárquico de los odù en su aparición, la mayoría de los adivinos consideran la respuesta afirmativa sin tener en cuenta lo que ambos odù plantean en sus textos con respecto a la carne de cerdo.
En uno de los tantos pasajes míticos Òrúnmìlá dice: "Si me entiendes te salvas". Pero es preocupante, para muchos, lo difícil que esto resulta. Otro postulado, de nuestros antecesores, dice: "a preguntas tontas, respuestas tontas". Es una realidad que Ifá hizo lo sencillo para confundir a los sabios, pero que en la propia sencillez, de sus postulados, están los profundos secretos de las leyes que conformaron el universo y los métodos de perfeccionar lo creado.
Generalmente, en el momento de "marcar el ebo" preguntan por una serie de "elementos objetos" que no potencializan el sacrificio a favor del devoto, atendiendo a la problemática que le aqueja. He presenciado, tras consultar a Ifá para sanar a una persona enferma, que se soliciten elementos tales como: soga (ìjará), soga de barco (ìjará okò), telas reunidas (asho tele), ratonera (èbìtì), raspadura de los zapatos (atitan abata), maraña de hilos (òwú tele) y la medida del cuerpo (ìkà ara); siendo, este último elemento, el único que posee, esotéricamente, el poder mágico religioso para sanar el cuerpo enfermo.
Dentro de la cubanía es muy común cambiar una frase por otra, ejemplo de ello lo tenemos en la palabra "mayonesa" sustituida por "bayonesa". Pero, en el lenguaje yoruba, resulta ser algo crítico los cambios idiomáticos. No es lo mismo para identificar una ratonera o trampa para animales decir "abiti" que "èbìtì". En otros casos, cambian el texto de la oración profética cambiando, por supuesto, el sentido de la profecía; No es lo mismo "Ikú lówó àroyé" (muerte a mano de una querella) que "Ikú lówó arayé" (muerte a manos de la gente del mundo).
Tambien es peligroso cambiar el significado de las palabras dentro del contexto de la adivinación como el caso de: "Tèsi ti mbè layé" que significa "acomodar a quien vive en el mundo" y se aplica como "firme y seguro".
No es lo mismo Ashégun òtá que significa "conquistador de enemigos" que "vencimiento por piedra de santo" como es interpretado por muchos.
No es lo mismo "ejó" (eyo) que significa "caso judicial" que Iyan (iña) que significa "tragedia o debate".
No es lo mismo "lépelépe" que significa "quien hecha maldiciones que "tìjatìja" (tiyatiya) que significa "de mal humor o turbulentamente".
No es lo mismo "ìrìnkiri" (conocida, erróneamente, como "kirinkirin") que significa "divagación" que ''Iré nlolè síwaju'' que significa "bien de viaje".
No es lo mismo "arayé" que significa "la gente del mundo" que ''òtá'' que significa ''enemigo''. Fonéticamente, en lengua yoruba, la palabra "arayé" se pronuncia: "araié" o "araé" y tambien identifica a la familia y a las gentes que conviven con uno.
Es cierto que a Òrúnmìlá se le conoce como Onitúmò Agbèdèwéyo (quien entiende todos los idiomas) Pero, el hecho de que Òrúnmìlá entienda todos los idiomas, según especifica el título dignatario, no justifica que esté obligado a entender los "disparates" que son propios de la "jerga sagrada" que se habla en la mayoría de las casas religiosas del mundo occidental. Esta situación resulta, para muchos estudiosos y discípulos del Ifismo, contradictoria y paradójica.
Lo más crítico e inverosímil del asunto es que, muchos reconocen el grave error que se está cometiendo, el cual contribuye a la decadencia moral del Ifismo pero, renuncian a la perseverancia que requiere el estudio de Ifá y la memorización de sus versos (rezos - ésè Ifá); otros no aceptan la idea, pues tendrían que renunciar a las prácticas adivinatorias. Creo que seria una falta de respeto el preguntar lo que ya, de hecho, está dicho de antemano pues, con ello, se subvaloran las escrituras antiguas; más aún, llamar "tirano" e "inventor" a quienes, realmente, tratan y trataron de que se mantengan inéditos los sacrificios y ofrecimientos clasificados por los sabios de la antigüedad.
La imagen de todo lo que ha de ser ya esta hecha, solo hace falta la materia que la llene.
Hermes trimegistos.
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