Declaración abierta de Omolófaòro

Es muy común en nuestros tiempos, querer lograr mucho con el mínimo de esfuerzo y no reconocer a los que han trabajado por que no se hunda en el lodo del olvido una rica tradición religiosa. En el año 1988 instauré un círculo de estudios en mi casa (Sitios # 9 entre Ángeles y Rayo, Centro Habana). Allí nos dábamos cita, dos veces a la semana, Ibrahin Cobasrrubia awo Ogbè Òbàrà (mi padrino), Manolo Erice awo Òwònrín Alaaketu, Frank Ògúndá Ìká, Carlito Algudín awo Ògúndámaasá, José Antonio Afá awo Òtúrúpòn Òkànràn, Raúl Milanés awo Ogbè Òkànràn, entre otros. Nos reuníamos sin ánimo de lucro ni protagónico sino, con el ansia de aprender Ifá y difundir el conocimiento, lo más genuino posible. Quien tiene ánimo de lucro, incluye cuotas de dinero o pide algo a cambio; quien tiene ánimo de protagonismo, no se mete en nada que la mayoría no acepte y donde los prejuicios te ataquen despiadadamente a costa de perderlo todo. Es una experiencia que me ha dado la vida. En todo lo considerado escandaloso, muchos conocidos me abandonaron y me dejaron solo en la arriesgada empresa. Se arrinconaban y observan de lejos las repercusiones para luego, si no había fatales consecuencias, se acercan a concernir y después de convencidos con la idea, se convertían en mis voceros pero, recibiendo utilidades a cambio de la propaganda y la difusión de la filosofía. Cosa que nunca he hecho. En el año 1991 abrí la primera escuela metódica de Ifá llegando a Instruir en diferentes niveles a 128 sacerdotes de Ifá y 92 olóşà (santeros). La escuela también creó el descontento, dentro del ámbito religioso afrocubano; despectivamente la llamaban: “La escuelita”. Los conservadores, la mayoría, no estaban de acuerdo que los bàbálawo tuvieran una instrucción sistemática fundamentadas en escuelas, decían que Miguel Febles estada en contra de ese tipo de adiestramiento. No obstante a pesar de las críticas y censuras y la poca aceptación de casi todo el contexto religioso, seguí aportando todo mi esfuerzo y mi poca economía para que no se derrumbara tan magnánima idea. De la escuela se derivaron muchas nuevas reflexiones. Se comenzó a evaluar la “Reforma Religiosa” objetivo supremo de nuestro “Egbé Ifa Ìranlówo”, y la posibilidad de contactar con hermanos africanos para que nos ayudaran a restaurar una tradición que el tiempo y las negligencias había deformado. La idea de descifrar los rezos del corpus literario afrocubano, legado de nuestros antepasados, la difusión de documentos con sus textos, en lengua yoruba, traducidos, la filosofía de los nigerianos actuales incorporada a nuestra liturgia y al entrenamiento de las nuevas generaciones de bàbálawo, todo ello, originó que me convirtiera en el primer enemigo público de la “Santería Cubana”. Fue un golpe bajo para muchos conservadores. Las iniciaciones del “Pie y Cabeza”; La idea de no llenarse de Òrìşà (incluyendo los Santos Guerreros, etc.); El reclamo de la justa y merecida posición del sacerdote de Ifá que debe jugar en la Òşà; La instrucción de Ifá tanto a bàbálawos como a santeros, incluyendo a los no iniciados; Los festivales públicos como el Festival de Èşù, el de Òrúnmìlà, entre otros. Todo este trabajo motivó convertirme en la figura más polémica que encabezaba las tertulias de casi todos los círculos religiosos del país, hasta de algunos países del área. El colmo de los colmos estalló cuando me decidí a iniciar a las mujeres en Ìtèfá (Ìyáonifá). Fue una repulsa tan significativa que, el hecho, estuvo a punto de originar una guerra santa. Mi nombre circuló por todo el país en boletines distribuidos en parques, esquinas, paradas de ómnibus, casas religiosas, correos electrónicos, servicios de Internet, etc. Se escribieron y difundieron decenas de improperios, los cuales son suficientes para destruir la imagen y la dignidad de una persona, gracias a Òrúnmìlà que nada resultó excepto, el sentimiento de rechazo que esto genera, y por qué, nadie sabe. No hay motivos. Es paradójico las censuras cuando mi aporte personal a la tradición yoruba en nuestro país se enumera en: 480 cánticos descifrados y distribuidos, 512 rezos de Ifá distribuidos, 54 folletos docentes distribuidos. Libros al alcance de todos, tales como: “El Bàbálawo Médico Tradicional” (reconocido internacionalmente y dentro de los círculos académicos del país), el “Manual del Iniciado”, “El Gran Libro de Ifá”, “Oráculo de Ifá”, “El Lenguaje Ritual Lúkúmí”. En proyecto de difusión: “El Oríatè”, “Ifá Tólá el Último Oba de Cuba”, desciframiento completo de las ceremonias de Ìtèfá, del Cuchillo (Pínọdọ), del Kárí Òşà y de las ceremonias de Egúngún todos, netamente afrocubanos. Todos los que se han circulados, forman parte del material docente de las actuales escuelas. Forman parte además, del material docente preferido por casi el 75 por ciento de los nuevos iniciados. He participado en 6 encuentros internacionales, 3 congresos internacionales, en varios simposios, he ofrecido conferencias en universidades del país y fuera de él, siempre enalteciendo la moral de Ifá. En la actualidad el Concilio de Nigeria, me otorgó el cargo de Delegado por Cuba del Instituto Internacional de Instrucción de Ifá, no obstante soy considerado por los detractores y enemigos como el “Falso Profeta”, que ironía.
Hay quienes atacan a otros religiosos por asuntos que, muchas veces, desconocen y no entienden, abogando defender “la tradición legada” como si fuese suya propia. Desconocen que las tradiciones de los pueblos la conforman la historia personal de muchos hombres: con sus logros, sus relevancias y hasta sus fracasos e irreverencias. Solo el tiempo puede reagrupar y clasificar, un sinnúmero de hechos individuales y conformar una tradición religiosa. La propia Biblia, el libro de Confucio, la literatura de Ifá, entre otras, están conformadas de hechos y testimonios particulares de hombres con virtudes y con defectos que luego, por la significación y repercusión de sus obras, se convierten en leyendas y en personajes legendarios que sirven como guía estereotípica para que los disolutos sepan lo que deben o no hacer. Muchos defectos particulares, han servido de referencia y patrón para educar a la mayoría, luego de haberse aplicado una medida penitenciaria como castigo al trasgresor. Dicho castigo impuesto por el cielo o por las leyes terrenales es lo que ha servido de ejemplo para conformar las leyes morales, las leyes religiosas y las leyes judiciales. Dejemos de calumniar y comadrear contra aquellos que tratan de hacer por los demás o en contra de los demás; que sea el cielo, en nuestro caso, los religiosos, el que imponga la sanción o enuncie el reconocimiento si su trabajo es meritorio. No seamos impacientes ni jueces de los actos de los demás, detengámonos y observemos nuestros propios actos antes de continuar censurando los actos ajenos. Dice un pasaje bíblico: “Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. Jesús dijo: No se lo prohibáis, porque el que no es contra nosotros, por nosotros es”. (Lc 9. 49) Al respecto, Ifá dice: “Si bien no le hecho daño tampoco” (Òdí Òkànràn). Muchos de los que censuran a otros hermanos religiosos lo hacen, partiendo de sus propios razonamientos y no mediante lo que es razonable; otros porque están en contra de todo aquello que lo ha afectado, individualmente, aunque lo que censuran, sea para el beneficio de todos. Algunos, generalmente, cuestionan por temor a perder lo que han adquirido con la mentira, con la maldad o con la ignorancia.
“Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada” Edmund Burke.
Edmund Burke (1729-1797), estadista y filósofo político británico nacido en Irlanda, famoso tanto por su brillante oratoria como por su crítica de la Revolución Francesa.
Víctor Betancourt awo Ògúndá Ìwòrì.
