Conciencia, significado y contexto en los rezos y cantos de la tradición Lukumí

En la tradición Lukumí, como en otras religiones de matriz africana, el acto de rezar y cantar es una práctica fundamental que trasciende lo meramente ritual. Los rezos y los cantos son vehículos para conectar con lo divino, para canalizar energías y para honrar a los orishas, ancestros y otras entidades espirituales. Sin embargo, la verdadera efectividad y autenticidad de estas prácticas radica en la conciencia plena de lo que se está expresando. Entender el significado de las palabras, los contextos en los que fueron concebidas y las intenciones que acompañan a estas expresiones sagradas es crucial para preservar la tradición y evitar distorsiones.
La palabra hablada y cantada es un elemento sagrado en la tradición Lukumí. En el sistema religioso de Ifá, que es el eje central de muchas de estas prácticas, se considera que las palabras tienen un "ashe", o poder creador, que puede transformar la realidad. Este principio se extiende también a los cantos (orin) y rezos (adura), los cuales, cuando son ejecutados correctamente, invocan la energía de los orishas y activan procesos espirituales de protección, sanación y equilibrio.
Sin embargo, el "ashe" de la palabra no se activa simplemente por su pronunciación. Es indispensable que quien reza o canta comprenda el significado de las palabras que está utilizando. La ignorancia o el uso mecánico de estos elementos puede llevar a invocar energías de manera incorrecta o, en el peor de los casos, a faltar al respeto a los orishas y al linaje espiritual.
Un aspecto esencial de la tradición Lukumí es que los cantos y rezos no son simples expresiones artísticas o poéticas, sino que contienen información codificada sobre los orishas, sus historias (àtò), y los principios espirituales y éticos que guían la vida de sus practicantes. Cada palabra tiene un significado profundo, y cada frase está cargada de simbolismo.
Cuando conocemos la etimología del sustantivo Şàngó (Shango o Chango) que proviene de: Şàn – inundar; gó – aturdir. Puede ayudarnos a entender la dinámica el sentido de muchos de sus cantos que estarán relacionados con el fenómeno del trueno y la lluvia, pero dejarnos arrastrar por este significado sin tomar en cuenta el contexto puede ser un terreno peligros. Siempre escuchamos cantar lo siguiente:
Ej.: ( Wemilere elupe o ma oyo,shango kowaye o ma oyo)
En este en particular se hace necesario entender la importancia del CONTEXTO, se necesita saber ¿cuál era la intención para transmitir?, por quienes lo crearon, un análisis festinado del canto motivado por el impulso de yorubalizar a los nuevos estándares de la lengua, podría hacernos caer en el grave error de olvidarnos del resignificado que tuvieron muchas palabras en la diáspora, ejemplo:
Gbémí lérè lúwẹ ó mó ojó.
Brinde el agua ventajosa, para revolcarse otra vez en la lluvia.
En este primer ejemplo pudiera parecer 100% acertado como muchos otros, en esta variante se hace un gran aporte que es reconocer OJÓ como la (lluvia) y no como ỌYO la (ciudad o el estado), aun cuando este último haya tenido mucha relación con Şàngó, pero recuerden que estamos siguiendo la lógica del nombre del Orisha desde esta perspectiva (OJÓ como la lluvia) es el vocablo más correcto indiscutiblemente por la estructura de la oración es lluvia.
¿Dónde está el error en esta variante y otras que existen ?, en introducir en el canto las palabras GBÉMÍ LÉRÈ las cuales aun cuando tratar de concordar con el concepto de señor de la lluvia y el trueno, desarraigar y descontextualizar la palabra WÈMÌLÈRÉ la cual más allá de cualquier interpretación nuestros ancestros la utilizaron para referirse a: un festejo de carácter religioso donde el tambor fuera el centro y por el cual Şàngó siente especial predilección ¨.
Entonces no es lo mismo decir:
Gbémí lérè lúwẹ ó : Brinde el agua ventajosa, para revolcarse otra vez en la lluvia.
Wè mi lẹrè : Báñame (para quitar el fango).
Ambas a pesar de ser correctas gramaticalmente se descontextualizan de la tradición de donde pertenece el canto, tradición que dicta que es tabú para sus consagrados bañarse con el agua de lluvia, tabú aun cuando sea infundado es parte de la tradición, veamos otro ejemplo:
Wèmìlèré ìlù pè o: Al festejo con el tambor es aclamado.
Esta ultima un cuando no sea una oración gramaticalmente perfecta en lengua yoruba, es la que guarda entre palabras el sentido transmitido desde la oralidad por nuestros ancestros. Cualquier traducción fuera de contexto es caprichosa y se podrá considerar literal, pero no acertada en sentido.
Practicar los rezos y cantos con plena conciencia tiene varios beneficios:
1. Mayor conexión espiritual: Comprender lo que se canta o reza permite una comunicación más efectiva con los orishas y ancestros.
2. Preservación de la tradición: Evita la pérdida de significado y la distorsión de las prácticas.
3. Fortalecimiento de la comunidad: Fomenta una identidad colectiva más fuerte y un sentido de pertenencia.
4. Empoderamiento personal: Entender los rezos y cantos otorga al practicante una mayor seguridad y confianza en sus prácticas.
Conclusión
Tener conciencia de lo que se reza y se canta en la tradición Lukumí es un acto de respeto hacia los orishas, los ancestros y el linaje espiritual al que se pertenece. Más allá de repetir palabras, se trata de comprender, interiorizar y vivir el significado de estas expresiones sagradas. Solo a través de una práctica consciente y comprometida podemos garantizar la continuidad y la autenticidad de esta rica tradición espiritual.
